Vamos por partes...

domingo 8 de noviembre de 2009

Inacabado

A los doce años quería tener quince, a los quince dieciocho y a los dieciocho quería veinticinco. A los veinticinco luchaba por llegar a los treinta siendo alguien, a los treinta luchaba por aparentar que tenía veinticinco y a los cuarenta soñaba con volver a los dieciocho. Ahora, a mis ochenta años me conformo con amanecer mañana y no ser uno más de los amigos que van cayendo bajo tierra en cajas de pino por los estragos de la edad. Sin embargo me conformo con lo que tengo y tengo algo que me ha costado toda una vida conseguir. La única estupidez que he hecho en mi vida ha sido no aprender a conformarme. Pedir lo imposible para añorar después lo presente.
No necesitaba coches grandes, lo que necesitaba era viajar más. No debí tener niñatas de dieciocho desesperadas por el dinero a mi lado, lo que necesitaba era alguien que me quisiera. No debí pasar mi vida haciendo crecer una mansión que en cada ampliación desolaba más mi espíritu.
A mis ochenta años sigo anhelando la fiebre que desata el sexo con amor y la esquizofrenia de la pareja. Abogo por abordar mi vida como un todo, como si cada hecho vivido me hubiera enseñado algo nuevo. Me miento a mí mismo, pues mi vida ha sido secuencial, cada escena cometía los mismos errores de raccord que la anterior, cada sonrisa era igual de falsa que la anterior y todos los errores eran repetidos.

lunes 2 de noviembre de 2009

Volverá la primavera

Era la primera vez que nevaba en ese pueblo, mi voluntad y mi deseo, situado en una llanura a doce kilómetros del Mediterráneo, algo menos en línea recta. Las calles estaban blancas, la nieve había cuajado. Algunos niños reían mientras tiraban bolas, otros lloraban mientras recibían bolazos.
Todo el pueblo exhalaba frío. Un gélido aliento nacía bajo la tierra y recorría las calles helando la piel de quienes se atrevían a pasear. Todo menos su mirada. Caliente como sólo ella puede mirar. Atravesó mi cuerpo con su sonrisa nerviosa. Apreté los dientes con su primera lágrima. Le dije que ya no la quería y mi mente ensordeció con un silencioso grito. ¡Mentira! decían las paredes. Ella rompió a llorar, se dio la vuelta y se fue.
Era la primera vez que nevaba en ese pueblo situado a doce kilómetros del Mediterráneo, con la primavera se iría la nieve, y sin embargo nunca se fue ese frío que recorría las calles.

martes 27 de octubre de 2009

¿La vida puede ser maravillosa?

Iba caminando por la azotea cuando tropezó con una de las escobas que la señora de la limpieza gustaba de dejar abandonadas en los sitios más inhóspitos. Se le cruzaron los pies y salió disparado hacia el borde del edificio. Su cuerpo quedó colgando en el vacío mientras se aferraba a la vida con una mano agarrada una tubería de las que sobresalían de la pared.

En ese momento vio pasar toda su vida delante de sus ojos. Vio aquel cumpleaños en el que no pudo soplar sus velas, vio como siempre perdía todas las partidas que jugaba al escondite, vio como se tropezó con la pelota en la final del campeonato de fútbol de su pueblo y la consecuente paliza por parte de todo su equipo, vio como suspendía cuarto, vio como repetía curso con su hermana, vio como su hermana paso de curso y él volvía a quedarse, vio como su novia de toda la vida le puso los cuernos con su mejor amigo, vio como su mejor amigo vivía de puta madre gracias al dinero del padre de su ex novia, vio como le multaron por mal aparcamiento en un camino de tierra, vio las interminables horas de trabajo que había pasado para poder pagar una letra del piso en el que ahora colgaba por la fachada, vio como el piso que tanto le había costado tenía aluminosis y estaba a punto de caerse al suelo tras haberlo declarado en ruinas...

Tras ver su vida pasar decidió que lo mejor que podía hacer era soltarse...

miércoles 21 de octubre de 2009

En nuestra vida real...

Pues sí, ha llegado. Desde que allá por el 92 se aprobara la ley estatal del suelo supimos que iba a pasar. Ya había pasado en Japón, estaba pasando en EE.UU. y sabíamos que aquí no íbamos a ser menos.
Ha llegado el momento, tras algo más de una década vendiendo nuestra alma mientras no parábamos de repetirnos que esto no iba a ser eterno. Una década de especulación, consumo desmesurado, campos de ese deporte tan español como es el golf y centros comerciales a discreción. Ahora ha llegado el momento que todos sabíamos que llegaría, no había que ser economista para verlo venir. No había que ser Leopoldo Abadía (ese mucho menos...)para verlo venir. Ni tan siquiera debías tener estudios para que te quedara claro.
El asilo de Europa nos llamaban algunos mientras otros hinchaban el pecho hablando de un pleno empleo que otros tildaban de ser herencia de sus hazañas.
Todos los que hablaron son los mismos que ahora intentan coger el Toro de Osborne por los cuernos, no para mejorar la situación, sino para intentar llevarse la cornada menos profunda y revalidar votos cada cuatro años. Lo que no saben es que todos van a revolcar en la plaza por que hay toros que no pueden esquivarse. Ya se acabaran los subsidios, crecerá la deuda y comenzará a sembrar el odio. Esto no es cosa de años, esto va para décadas.
Entonces será cuando empiece a sentar indigesto el ladrillo, veremos que nuestro camino aún esta sin asfaltar, que nada ha calado en nuestra alma, por que esa ya la habíamos vendido. Y entonces será cuando los peces gordos abandonen el barco.
En nuestra vida real nunca merecimos el G-20, nunca fuimos decisivos en Europa ni tuvimos potestad para conquistar países. Por mucho que pequeños Napoleones con bigote y complejo de inferioridad pusieran los pies sobre la mesa del imperio, nunca merecimos unas Azores, un 11-M, ni una visita del Papa. Ni una Expo en Zaragoza ni en Sevilla, ni olimpiadas en Barcelona ni en Madrid, ni comprar votos a 600 euros ni vender casas en ruinas a 200.000...No merecimos, en definitiva, una década de borrachera que ahora augura una resaca que para más de uno va a ser insufrible.
Ya lo dijo Calamaro para Argentina y, puesto que el hombre es el animal que se condena a repetir su pasado, podría aplicarse ahora a España. "En nuestra vida real siempre fuimos decadentes" por que nunca tratamos de conservar lo que queríamos. "En nuestra vida real siempre fuimos decadentes" por que la avaricia es el primer síntoma de la decadencia, por que la cresta de la ola no es más que el principio de su caída, por que producir urbanizaciones inhertes es lo mismo que producir basura a largo plazo, por que acabar con nuestro medio ambiente es acabar con nosotros mismos y por que los ladrillos que nos toca comernos hoy mismo son indigestos a todas las miradas.
¿Sabes esa sensación de que estas haciendo algo y sabes que lo estas haciendo mal?Esa sensación es el grito que intentábamos ahogar en restaurantes de aura refinada, comiendo delicias y bebiendo el champán que se acumula en los asientos contables de nuestra estupidez. Esa sensación es la que llenará psiquiátricos cuando haya que buscar cobijo bajo los puentes que creamos para poder llegar a urbanizaciones fantasma.
Dicen que da igual lo que pase, siempre hay alguien que lo verá venir. Esta vez quizá no daba tan igual lo que pasara y sin embargo habían cuarenta millones de personas viéndolas venir.




martes 20 de octubre de 2009

YO

Yo, que he subido más arriba que las montañas y he bajado mucho más que el más profundo de los desfiladeros.
Yo, que he viajado a lugares donde la gente todavía recordaba que venía del mono y me he bañado en aguas vírgenes atravesando la selva.
Yo, que nunca he creido en nada que no haya visto, que he tocado el magma con mis manos y he visitado la imaginación de Julio Verne.
Yo te traigo un mensaje en pro del beneficio de todos los seres humanos, de su fraternidad entre ellos y de su compatibilidad con el resto de seres vivos con quienes comparte alquiler en este planeta. Yo desde mi humilde conocimiento digo: no lleveis chandal con zapato de tacón ni calcetines blancos con zapatos de vestir, son una jodida horterada.

domingo 18 de octubre de 2009

Pedrá, ¿por qué no?

Pues eso...

- Veo en su currículum que usted es capaz de parar las balas con la vista- dijo el entrevistador.
- Sí, es una capacidad innata que tengo, heredada por parte de padre- dije yo.
- Pero ¿sabe inglés?
- No, pero si hablo Catalán, Gallego y Vasco.
- Lo sentimos, pero si no sabe Inglés no se ajusta a las características de la oferta.