Pues sí, ha llegado. Desde que allá por el 92 se aprobara la ley estatal del suelo supimos que iba a pasar. Ya había pasado en Japón, estaba pasando en
EE.
UU. y sabíamos que aquí no íbamos a ser menos.
Ha llegado el momento, tras algo más de una década vendiendo nuestra alma mientras no parábamos de repetirnos que esto no iba a ser eterno. Una década de especulación, consumo desmesurado, campos de ese deporte tan español como es el golf y centros comerciales a discreción. Ahora ha llegado el momento que todos sabíamos que llegaría, no había que ser economista para verlo venir. No había que ser
Leopoldo Abadía (ese mucho menos...)para verlo venir. Ni tan siquiera debías tener estudios para que te quedara claro.
El asilo de Europa nos llamaban algunos mientras otros hinchaban el pecho hablando de un pleno empleo que otros tildaban de ser herencia de sus hazañas.
Todos los que hablaron son los mismos que ahora intentan coger el Toro de
Osborne por los cuernos, no para mejorar la situación, sino para intentar llevarse la
cornada menos profunda y revalidar votos cada cuatro años. Lo que no saben es que todos van a revolcar en la plaza por que hay toros que no pueden esquivarse. Ya se acabaran los subsidios, crecerá la deuda y comenzará a sembrar el odio. Esto no es cosa de años, esto va para décadas.
Entonces será cuando empiece a sentar indigesto el ladrillo, veremos que nuestro camino aún esta sin asfaltar, que nada ha calado en nuestra alma, por que esa ya la habíamos vendido. Y entonces será cuando los peces gordos abandonen el barco.
En nuestra vida real nunca merecimos el G-20, nunca fuimos decisivos en Europa ni tuvimos potestad para conquistar países. Por mucho que pequeños Napoleones con bigote y complejo de inferioridad pusieran los pies sobre la mesa del imperio, nunca merecimos unas Azores, un 11-M, ni una visita del Papa. Ni una
Expo en Zaragoza ni en
Sevilla, ni olimpiadas en Barcelona ni en Madrid, ni comprar votos a 600 euros ni vender casas en ruinas a 200.000...No merecimos, en definitiva, una década de borrachera que ahora augura una resaca que para más de uno va a ser insufrible.
Ya lo dijo
Calamaro para Argentina y, puesto que el hombre es el animal que se condena a repetir su pasado, podría aplicarse ahora a España. "
En nuestra vida real siempre fuimos decadentes" por que nunca tratamos de conservar lo que queríamos. "
En nuestra vida real siempre fuimos decadentes" por que la avaricia es el primer síntoma de la decadencia, por que la cresta de la ola no es más que el principio de su caída, por que producir
urbanizaciones inhertes es lo mismo que producir basura a largo plazo, por que acabar con nuestro medio ambiente es acabar con nosotros mismos y por que los ladrillos que nos toca comernos hoy mismo son indigestos a todas las miradas.
¿Sabes esa sensación de que estas haciendo algo y sabes que lo estas haciendo mal?Esa sensación es el grito que intentábamos ahogar en restaurantes de aura refinada, comiendo delicias y bebiendo el champán que se acumula en los asientos contables de nuestra estupidez. Esa sensación es la que llenará
psiquiátricos cuando haya que buscar cobijo bajo los puentes que creamos para poder llegar a
urbanizaciones fantasma.
Dicen que da igual lo que pase, siempre hay alguien que lo verá venir. Esta vez quizá no daba tan igual lo que pasara y sin embargo habían cuarenta millones de personas viéndolas venir.